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La enseñanza de la historia de la Independencia del Perú y América

Publicado: 2017-11-08

Frente al próximo bicentenario de la independencia del Perú en el 2021, se están organizando congresos, seminarios y eventos diversos sobre la historia de la Independencia. También se están publicando libros de mucho interés, tales como La independencia del Perú ¿concedida, conseguida, concebida? de Carlos Contreras y Luis Miguel Glave (2015), o La república imaginada. Representaciones culturales y discursos políticos en la época de la independencia, del historiador Rolando Rojas este 2017 (1). Sin embargo, son pocas aún las reflexiones y publicaciones sobre la enseñanza de la Independencia en las escuelas peruanas. Uno de los pocos textos sobre el tema, es el interesante artículo de la investigadora Natalia Gonzales, “La independencia en los textos escolares” (2010), donde se concluye que las Pocas horas de clase, textos que no incorporan los hallazgos académicos y una visión centralista que deja de lado al grupo mayoritario de nuestra población configuran en el aula una situación bastante sombría cuando observamos lo que en ella discurre. (2) 

La crisis de la educación peruana, se traduce en la enseñanza de áreas como la historia. Todavía hoy, un tema amplio y complejo como la independencia peruana, es reducido a un simple relato lineal, cuyos hitos principales son la proclamación del 28 de julio de 1821, y las batallas de Junín y Ayacucho de 1824. La conmemoración de la proclamación de la independencia por San Martín, y la creación de los símbolos patrios, junto a algunas imágenes dispersas (cuadros de personajes y batallas) constituyen el corpus de la enseñanza de la Independencia en la mayoría de escuelas. Anecdóticamente, es recurrente que alumnos de primaria y secundaria confundan el nombre del libertador Don José de San Martín con el de San Martín de Porres, el santo mulato de la colonia. Me recuerda una conversación con una profesora de historia en EE.UU., quien me refería que algunos de sus estudiantes confundían los nombres de Martin Luther (Martín Lutero) con el de Martin Luther King. En fin, cosas que pasan y que no deben escandalizarnos o provocar indignación histérica.

La enseñanza de la historia en sí, ya constituye un espacio complejo o problemático. La concepción de la historia como disciplina, los fines ideológicos de la enseñanza de la historia nacional, los métodos de enseñanza, etc., son parte la discusión y retos para los profesionales dedicados a este ámbito (profesores, autores, funcionarios). El profesor Joaquín Prats de la Universidad de Barcelona es quizás quien mejor ha sistematizado este tema a través de sus distintos libros y artículos. Desde recordar los orígenes de los cursos de historia en Europa, vinculados a la construcción de discursos históricos que consoliden los proyectos de Estados-nación en el siglo XIX (formación de una “identidad nacional”), hasta los desafíos de la didáctica de la historia y las ciencias sociales en la actualidad. (3)

La enseñanza del tema de la Independencia, presenta distintas dificultades, así como también múltiples posibilidades. Entre las dificultades generales podrían mencionarse el predominio de un imaginario peruano caracterizado por una visión heroica, episódica, maniquea y elitista de la historia de la independencia. Limitación ya señalada por el historiador Juan Luis Orrego, quien propone su urgente superación: las nuevas investigaciones deben seguir desprendiéndose de la vieja visión... Heroica, en cuanto está destinada a mistificar a determinados personajes; episódica en la medida en que se descontextualizan los acontecimientos; maniquea porque representa a la sociedad segmentada entre patriotas y realistas; y elitista, pues privilegia la acción de un grupo hegemónico y relativiza la participación de sectores populares e incluso posibles proyectos políticos fallidos  (4). Esta visión se refleja en las aulas, donde un fácil discurso patriótico se impone, alejándose de una comprensión crítica e integral del proceso de Emancipación. Presentar la historia como narración o relato no sería el problema en sí (el qué y cómo ocurrieron los hechos), sino la incapacidad de explicar el por qué de determinados eventos. La habilidad de contextualizar los hechos para explicarlos, y la precaución frente a los peligros del anacronismo en la interpretación histórica, son todavía una tarea pendiente de los cursos de historia en el Perú.     

Deslimeñizar, dessanmartinizar y desbolivarinizar, constituirían los primeros retos para promover una enseñanza de la Independencia más propia de los avances en la investigación historiográfica sobre este periodo, lo cual de ninguna manera significará prescindir de estos personajes centrales. Por ahora existe una gran deuda con la historia regional sobre la Emancipación, así como su difusión y enseñanza. Otro vacío enorme constituye la no incorporación de los grupos sociales subalternos a la narrativa sobre la independencia: participación femenina, acción de los grupos indígenas y afro-descendientes. La historia de la Independencia brindada por la escuela todavía es de actores blancos y exclusivamente masculina; naturalmente esta problemática se extiende a toda la estructura de la disciplina de la historia en Occidente.

Algunas dificultades y desafíos específicos de la enseñanza de la historia, son los del ámbito de la didáctica. Contrario a lo que se piensa, los “métodos tradicionales” (una peligrosa generalidad) no constituyen el principal obstáculo para la enseñanza eficaz de la historia, sino la incapacidad de articular los métodos antiguos con metodologías innovadoras. Así por ejemplo, la historia política-económica no ha perdido relevancia, sin embargo el espacio de la historia social y cultural debería ser igual de importante. La investigación histórica desde las escuelas no ha dejado de ser clave como método de aprendizaje, pero sin duda los viejos tópicos políticos, militares, biográficos, etc., deben matizarse con temáticas novedosas tales como las historias locales, regionales o aspectos vinculados a las costumbres y tradiciones en el tránsito del Virreinato a la República. Dotar de significatividad los nuevos saberes debe ser el horizonte de toda experiencia de enseñanza en las aulas.

Sin embargo, problemas más urgentes en las aulas han desbordado los pálidos esfuerzos de las autoridades escolares: el analfabetismo funcional, la preparación limitada de los maestros, la pobreza de la infraestructura (aulas, laboratorios, bibliotecas, equipos audiovisuales), la estructura de los cursos, ahora convertidos en áreas difusas con logros mediocres, etc. Parece que no tendría sentido hablar del mejoramiento de la didáctica de la historia, o el desarrollo de temáticas como la Independencia, si no se resuelven problemas estructurales e inmediatos como los mencionados arriba. A pesar de ello, no se puede detener la reflexión y la investigación en torno a estos temas, sería contraproducente. Por ejemplo, sobre las estrategias para mejorar el manejo y comprensión del tiempo cronológico y el tiempo histórico. El primero vinculado a la medición temporal (años, décadas, siglos) que permiten establecer criterios básicos de diacronía y sincronía; mientras el segundo, relacionado a las ideas de cambio-continuidad, tiempo largo-medio-corto (acontecimiento, coyuntura, estructura), los ritmos y duraciones, y otros conceptos básicos de la disciplina histórica. La comprensión del sentido de una periodificaciòn histórica, solo se alcanzara en la medida que se adquiera el dominio de estos fundamentos (tiempo cronológico e histórico). Los estudiantes hoy son expuestos a líneas de tiempo o cuadros cronológicos donde hallan la secuencia de los hechos, pero tienen una limitada comprensión de su significado, así como de los criterios empleados por los historiadores para elaborarla.  

La actualización de la información es otra variable importante para una mejora de la didáctica de la historia, y el abordaje de temas amplios como la Independencia. La explicación solo centrada en las corrientes libertadoras es insuficiente. Hoy, los trabajos sobre el gran proceso liberal europeo y su influencia sobre América, así como los movimientos regionales y locales, entre otros, no son aprovechados en la enseñanza escolar. El divorcio entre academia y aulas de colegios es evidente. La abundante producción historiográfica de las últimas décadas sobre el tema de la Independencia, apenas se considera parcialmente en los textos y clases escolares. La historiadora Scarlett O'Phelan, notable estudiosa de la Independencia en el Perú y América, no ha sido ajena a la reflexión sobre la enseñanza de esta y ha señalado que: La historia que se nos enseña en el colegio es bastante selectiva y sesgada. Creo que se debería discutir más sobre el proyecto monárquico que traía San Martín y contrastarlo con el proyecto de la Gran Colombia que traía Bolívar. No todo era la gesta independentista y las batallas, sino las propuestas políticas que traían del sur y del norte ambos. Se nos ha enseñado de la manera más simple posible, solo son héroes, batallas, fechas pero el núcleo mínimo no se aborda y eso hace que entremos con muchos baches a trabajar el período republicano. En el colegio se debe dar la información correcta para ahí construir la identidad nacional, en la medida en que no todos podemos llegar a la universidad, la fuerza tiene que ponerse en que los textos escolares sean claros, directos, y con información actualizada. No mantengamos a nuestros estudiantes con información de hace 20 o 30 años cuando la aproximación ha cambiado radicalmente (5). Es particularmente interesante, como la historiadora enfatiza la necesidad de trasladar el eje de un enfoque exclusivamente militarista o de gesta a un enfoque político-ideológico, como el caso de los proyectos políticos de los libertadores (monarquismo constitucional, republicanismo, federalismo), pobremente abordados en las aulas. El desafío de contextualizar a los personajes (origen, formación, creencias e ideas), comprender la realidad territorial anterior y durante la independencia, o aproximarse a conceptos nuevos (liberalismo, fidelismo, contrarrevolucionario, etc.), representan grandes posibilidades didácticas para la enseñanza de la historia de la independencia.


Propuestas para la enseñanza de la historia de la Independencia

Entre algunas propuestas para mejorar la enseñanza y comprensión del tema de la independencia, podría destacar las siguientes: 

- El desarrollo y aprovechamiento de la historia local y regional sobre la emancipación.

- El uso del método del debate histórico a partir de temas específicos.

- Proyectos de investigación de historia social y cultural sobre la Independencia.

Estas propuestas son líneas generales, con grandes posibilidades particulares por su diversificación a la hora de aplicarse. Paso a detallar algunas consideraciones.


Historia local y regional sobre la Independencia

Las historias nacionales tienen mejor capacidad de comprensión a partir del reconocimiento de sus historias locales y regionales. En el caso peruano las narrativas “oficiales” han privilegiado la proclamación de la independencia del 28 de julio de 1821 en Lima, así como a la figura de Don José de San Martín; dejando de lado a sucesos importantes como las rebeliones de Tacna (1811-1813), Huánuco (1812), y Cuzco (1814-1815), que forman parte del mismo proceso.

Es por ello que el concurso de ensayos “Narra la independencia desde tu pueblo, tu distrito o tu ciudad”, promovido por los historiadores Cecilia Méndez, Carla Granados y Juan Carlos Estenssoro en el 2013, representa un hito importante en el desarrollo de una historia local-regional de la independencia, y su enseñanza en las escuelas. Se parte de un cuestionamiento a la fecha hegemónica del 28 de julio de 1821 y el limeñocentrismo detrás de ello. Cecilia Méndez ha declarado que: Una de las peculiaridades de la historiografía peruana es que no hay claridad respecto a cuándo comienza la independencia, no hay un hito inicial que inspire un mínimo de consenso. Oficialmente celebraremos el Bicentenario en el 2021 porque conmemoramos el día de la proclamación, pero somos una excepción. Ningún país de América Latina, salvo Brasil, conmemora la independencia el día de la proclamación. Si te pones a pensar, en América Latina, en México, Argentina, Bolivia, Ecuador, ponle nombre, Colombia o Chile, ninguno de esos países celebra su independencia conmemorando el día que la consiguió, ni siquiera el día que se proclamó, sino el día del primer acto insurgente, considerado como el primer acto de ruptura con España, y es el caso de las juntas de insurgentes. En todos los demás países los hitos oficiales de la independencia son los hechos que marcan el inicio de un proceso. Quienes promovemos el concurso no podemos afirmar categóricamente en qué fecha se inició el proceso, sino que a través del concurso queremos plantear a la gente esa pregunta y generar un debate sobre la necesidad de repensar la independencia como un proceso y no solamente como un día en que todo mágicamente ocurre. (6)

Por estos días, el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) está entregando el primer libro editado con los ensayos ganadores del concurso. Ello constituye una importante contribución a la conformación de una literatura de la historia local-regional de la Independencia (7).

Los trabajos de historia local-regional en las escuelas permiten más posibilidades de significatividad para los estudiantes. Un conocimiento más próximo de la historia peruana, descentrándola de la capital. Profesores y estudiantes pueden organizar proyectos de índole diversa: monografías, ensayos, exposiciones, documentales, etc., pero siempre orientados a generar un conocimiento significativo y capaz de fortalecer con autenticidad eso que se ha denominado “identidad nacional”, la cual parte de conocer también la realidad inmediata.


El debate sobre la Independencia en las aulas escolares

El debate es también una estrategia que permite profundizar, interiorizar o aprender significativamente en las aulas. Considero que hay algunos temas con gran potencialidad para su desarrollo:

- El debate sobre la forma de gobierno: monárquicos y republicanos

- La independencia concedida, conseguida o concebida

- El significado de la denominada herencia o legado colonial

- La obra de Simón Bolívar en el Perú

Los debates implican labores de indagación e investigación exhaustiva, la cual puede ser guiada por el docente. Significa también el desarrollo de capacidades de evaluación de fuentes, y sistematización de la información. Finalmente su contraste con otras fuentes e interpretaciones.

Lo interesante es que los estudiantes se aproximarían a fuentes primarias, como por ejemplo los escritos de Faustino Sánchez Carrión “el solitario de Sayán”, y su argumentación en favor de un sistema republicano para el Perú independiente. Por otro lado, podrían acercarse a textos clásicos (H. Bonilla, F. Galindo, De la Puente Candamo) y recientes sobre las concepciones en torno a la Independencia. Incluso se podría lograr una reflexión mayor sobre el significado del denominado “Legado colonial”, evaluar las luces y sombras del régimen virreinal en el Perú. Criticar informadamente sobre los abusos del sistema colonial español, y poner en cuestión las leyendas negras sobre el imperio español o el antiespañolismo. Finalmente, evaluar la obra de líderes como Simón Bolívar, examinando su pensamiento y proyectos políticos, contextualizando sus medidas, criticando sus excesos en el poder y reconociendo sus logros. Otro tanto podría lograrse examinando a personajes controvertidos como Riva Agüero y Torre Tagle, los primeros presidentes peruanos.

El debate histórico traslada el protagonismo a los estudiantes, es horizontal y si es bien llevado concluye con reflexiones enriquecedoras para todos. La aproximación de los estudiantes a fuentes primarias y secundarias, así como la comprensión de las dimensiones de la interpretación histórica, será invaluable para una enseñanza eficaz de la historia, y particularmente del tema de la Independencia.


Historia social y cultural de la Independencia

La enseñanza del tema de la Independencia actualmente tiene mejores posibilidades gracias a los diversos textos publicados sobre historia social y cultural de este periodo. El reto sin duda es aproximar a docentes y estudiantes a esta bibliografía, en el caso de estos últimos, tal vez dosificando estos libros a través de textos de difusión (artículos, resúmenes, ensayos).

Entre los libros de historia social y cultural publicados en los últimos años podrían citarse varios, entre los cuales consideramos:

- La educación popular en los tiempos de la independencia (Daniel Morán)

- Rituales del poder en Lima (1735-1828). De la Monarquía a la República (Pablo Ortemberg).

- La república imaginada. Representaciones culturales y discursos políticos en la época de la independencia (Rolando Rojas)

- La transición: de súbditos a ciudadanos, 1781-1826 (Alejandro Rey de Castro)

- “El miedo a la revolución de Independencia del Perú, 1818-1824” (artículo de Cristina Mazzeo)

- Plebe, sociabilidad y revolución. El Perú y el Río de la Plata en el contexto de las guerras de la independencia (Daniel Morán)

La lista es amplia y podría incluirse textos clásicos como Aristocracia y Plebe. Lima, 1760-1830 de Alberto Flores-Galindo, o los textos de historia social de Virgilio Roel Pineda. La historia político-militar de la independencia, podría nutrirse mucho con trabajos con enfoques socio-económicos y socio-culturales, tal es el caso de algunos textos del historiador Carlos Contreras acerca de la moneda, las minas y la economía en general durante este periodo, así como el impacto social que tuvo. Una aproximación ambiciosa podría ser el de las mentalidades o imaginarios sociales, para lo cual podría adaptarse libros como el del historiador Pablo Ortemberg, sobre los rituales y representaciones en Lima, orientados a la conformación de una idea de nación o legitimación de poderes. (8)

Los textos escolares han tenido que adaptarse a la estructura curricular donde la historia del Perú se ubica en el área de ciencias sociales (historia, geografía y economía) y tiene un espacio menor frente al curso independiente de historia del Perú de antaño. Ello ha implicado que los contenidos sean más dosificados, además de una tendencia “aséptica” en la aproximación a los temas. Textos escolares o de divulgación estudiantil como los de Pablo Macera en los 70s y 80s, hoy no serían viables, ya sea por su densidad o su apuesta más ideológica o comprometida.

Recientemente la Pontificia Universidad Católica del Perú ha promovido una colección de textos síntesis, como el de Carlos Contreras, El aprendizaje de la libertad. Historia del Perú en el siglo de su independencia (2015), el que tiene el mérito de ser una obra que a pesar de su carácter divulgativo no pierde profundidad en su exposición de los hechos.

Finalmente, cabría mencionar la necesidad de aprovechar los recursos digitales o de multimedia que hoy están al alcance de estudiantes y maestros: colección de textos digitalizados, mapas, infografías, artículos, etc. Como ejemplos podría recomendar el blog Historia para Maestros, proyecto llevado a cabo por estudiantes y profesores de la Pucp, así como el interesante blog personal del historiador Juan Luis Orrego. (9)


Reflexiones finales

Más allá del próximo bicentenario de la independencia, la enseñanza de la historia aún presenta muchos desafíos o retos, tanto a nivel de ¿qué historia enseñar?, y ¿cómo enseñarla? La primera pregunta nos obliga a examinar las distintas versiones sobre temas como la Independencia, desde las de marcado sesgo patriótico o las versiones más críticas. En ese sentido, tal vez la opción sería poner en evidencia ante los estudiantes, la lógica de los estudios históricos, como su carácter interpretativo; la carga ideológica de los discursos históricos oficiales; o las posibilidades que hoy ofrecen los nuevos enfoques como los interdisciplinarios.

La pregunta sobre cómo enseñar historia en las escuelas, nos plantea a su vez la necesidad de analizar la idoneidad de las metodologías de enseñanza. No descartando fácilmente las empleadas en el pasado bajo el rotulo de “tradicionales”, e incorporando nuevas técnicas, cuya eficacia se evalúa realmente en las aulas, con el transcurso de las clases. El modelo pedagógico constructivista, promovido desde hace varios años por el Estado, a través de la currícula nacional, ofrece muchas posibilidades; sin embargo, también prácticas contraproducentes por el mal entendimiento del constructivismo en las aulas, y que el Minedu no ha podido resolver. Cabría anotar acá lo declarado por los expertos de la comisión de la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU.: Una concepción errónea y común relacionada con las teorías “constructivistas” del conocimiento (que se usa el saber existente para construir conocimiento nuevo) es que los maestros nunca deben decirles nada a los estudiantes sino, más bien, deben siempre permitirles construir su conocimiento por sí mismos. Esta perspectiva confunde una teoría de la pedagogía (de la enseñanza) con una teoría del conocimiento (10). Solo valdría la pena recordar que, el “método didáctico” (conjunto de procedimientos didácticos que tienden a dirigir el aprendizaje), se basa en tres pilares: la exposición docente, el trabajo personal del estudiante, y el trabajo en equipo o estudio socializado. La enseñanza de la historia no es la excepción en ello.

La enseñanza de la historia de la Independencia, finalmente nos debe llevar a objetivos mayores, como permitir a los estudiantes pensar o reflexionar sobre el significado de la libertad, o los límites que presentó en su concepción y práctica durante las luchas independentistas y su consecución temprana o tardía en la América colonial. Qué significó la denominada Emancipación para los distintos grupos sociales: indígenas, criollos, mestizos, esclavos, mulatos, etc. Cómo evaluar el tránsito de súbditos a ciudadanos, o planteamientos como el de la aparición de una República sin ciudadanos. Qué son los Estados nacionales, por qué la Independencia americana, fenómeno continental, desarrolló luego caminos diferentes en las distintas regiones de la América española. Qué cambios y continuidades presentó para el Perú la Independencia. Cuáles son los retos de un nuevo Estado (republicano),y qué historia común hoy nos permite construir o consolidar la nación peruana.


Notas:

(1) Otro libro es La independencia peruana como representación. Historiografía, conmemoración y escultura pública (2016) del historiador sanmarquino Alex Loayza.

(2) La investigadora del IEP, Natalia Gonzales, también añade: En el Perú siempre han existido dificultades para acercar el conocimiento académico a la escuela. Las ciencias sociales han sido casi siempre portadoras de un pensamiento crítico, que cuestiona lo establecido, interpela al poder e incluye, en la medida de lo posible, la visión de los “otros”. Esta perspectiva está a contracorriente de aquello que el Estado quiere trasmitir a través de la escuela, en donde la enseñanza de la historia se constituye como instrumento para la construcción de la nacionalidad única. “La independencia en los textos escolares”. En Revista Argumentos, Edición N° 4, Setiembre 2010. Disponible en http://revistaargumentos.iep.org.pe/articulos/la-independencia-en-los-textos-escolares/

(3) Recomiendo visitar el imprescindible portal web de Joaquín Prats dedicado a temas de la didáctica de las ciencias sociales: http://www.ub.edu/histodidactica/

(4) “Reconstruyendo la Independencia”, artículo publicado en el Diario El Comercio (10 de enero del 2010). http://clioperu.blogspot.pe/2010/01/bicentenario-peruano-vision-heroica.html

(5) Entrevista, 28 de julio del 2017. http://rpp.pe/politica/historia/ophelan-la-historia-que-se-ensena-en-el-colegio-es-selectiva-y-sesgada-noticia-1066772

(6) Entrevista, https://todoeshistoria.lamula.pe/2014/03/17/cecilia-mendez-la-herencia-del-terrorismo-impide-pensar-en-los-rebeldes-del-pasado/historiador/. Cecilia Méndez, también agrega que: La idea de quienes organizamos el concurso es tratar de romper con un elitismo intrínseco a nuestra práctica profesional, Solemos valorar la producción que está oficialmente autorizada por la academia, pero la historia no la hacemos los historiadores solamente. Declaración importante en un medio donde se asume que la producción del conocimiento histórico es exclusivo de los historiadores, lo que aleja a profesores de escuela e investigadores libres de generar trabajos de historia local-regional por ejemplo.

(7) Los trabajos ganadores fueron: “El Cabildo de Arequipa en una coyuntura de crisis, 1809- 1824” (Guido Riveros), “Infieles al rey: El pueblo de San Bartolomé de Huacho durante el proceso de Independencia, 1812- 1822” (Luis Rosado), y “Tarapacá: Una periferia virreinal en tiempos de Independencias” (Paulo Lanas). Ver la descripción e índice del libro en: http://iep.org.pe/fondo-editorial/tienda-virtual/narra-la-independencia-desde-tu-pueblo-1-huacho-arequipa-tarapaca/

(8) Pablo Ortemberg refiere en una entrevista que su trabajo: Ofrece un análisis tanto de los usos y sentidos como de los cambios y continuidades que pueden detectarse en las celebraciones del poder real absolutistas, liberales, independentistas y luego republicanas que están orientadas a celebrar el régimen, inventar la “nación” y construir la autoridad suprema en Lima, entre 1735 y 1828. http://historiaglobalonline.com/2012/12/30/independencia-rituales-y-poder-en-lima-entrevista-a-pablo-ortemberg/

(9) El trabajo del grupo Historia para Maestros está orientado a aproximar a los profesores de historia de la escuela pública a los estudiantes de la carrera de historia de la Pucp. La labor incluye talleres, cursos, visitas y facilitación de fuentes para la elaboración de clases en las escuelas. Dejo acá un interesante ejemplo: http://blog.pucp.edu.pe/blog/historiamaestros/2015/12/21/mujeres-indigenas-y-negros-participacion-en-la-independencia-del-peru/. El blog del historiador Juan Luis Orrego tiene una colección muy importante de artículos, el enlace es: http://blog.pucp.edu.pe/blog/juanluisorrego/

(10) Fragmento citado por el historiador español Enrique Moradiellos en su interesante libro Clío y las aulas. Ensayo sobre educación e historia (2013).


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Socio-Historia

Espacio de reflexión histórico-social. El Perú es a veces un cuento de Kafka pero resulta legible para lo real maravilloso latinoamericano.